Presentación

El Archivo de imágenes es una iniciativa del Instituto de la Villa del Ayuntamiento de Casabermeja con el objetivo de recuperar nuestra memoria y preservarla a través de un soporte digital que nos permita acceder a ella de manera fácil.
Con este proyecto se pretende recuperar la memoria histórica de Casabermeja a través de las fotografías, estas recogen la historia reciente, que aún perdura y  podrán hacerse consciente y compartirla con las generaciones presentes y futuras. Se recuperara visualmente la arquitectura popular, las costumbres y tradiciones que persistieron durante el siglo pasado y que nos han conformado como pueblo.
Por tal motivo, necesitamos vuestra colaboración para poder acceder a vuestras imágenes y fotografías. Es fundamental la colaboración de todos los ciudadanos de Casabermeja que tengan fotos antiguas.
El procedimiento consiste en que nos facilitéis vuestras fotos y personal técnico en audiovisual las digitalizara y os las devolverá en el momento.
Las imágenes en soporte papel, película, diapositiva, vídeo  o digital, se podrán recepcionar en la siguiente sede:

-          Ayuntamiento de Casabermeja:
Miércoles y Viernes de 8:30 a 14:00h

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: El episodio de los 14

Cuando mataron a los 14, contaba que eran del Trabuco pero venían d’ Archidona también. Los traían en un camionsillo d’ aquellos que se calentaban por menos de ná… y se calentó. Pararon en El Lugar pá que se resfrescara. Los dearon en los calabosos. S’hartaron de vino los milicianos, se calentaron, y dispusieron de matarlos. Los llevaban pá “El Barco roto,” una prisión qu’ había en un barco…eran fascistas.
(A un pariente mío (Miguel) lo llevaron al Barco Roto, pero él ni era fascista ni ná. Lo sacó mi tío Antonio. El d’ El Encebro, también, y, también lo echaron).
Los sacaron de dos en dos. Los dos primeros lo mataron en derecho del calleón de la calle Camacha, el que desembocaba frente a Fernando el carpintero. Sacaron otros dos, y una miílla má abao.., después otros dos y así...; los dos últimos, a lo meor, en lo que después fue la fuente Las Parras.
Los enterraron en El Lugar pero vinieron los familiares una ves que entraron los fascistas.
Yo (Miguel) m’enteré bien, ¡¡mu bien d’aquello!!
Unos falangistas me dieron ( yo tendría unos 15 años, estaba en mi casa, hasta salí comiendo un peaso de pan.); en la esquina, por la casa de Perico Embustes. Los falangistas habían subio pá’ rriba, también calientes, y la ente s’había quitao del medio. En la calle atrás pillaron a unos pocos y me llaman y me dieron:
-¿Quiénes son aquellos que s’han asomao allí?, porque si no mu lo dises te vamos a llevar al simenterio y matarte también.
-Yo no pueo desir quienes están porque yo no lo sé.
-Pues, venga pá’bao.
Y me llevaron al simenterio y yo me meé…¡qué iba haser!
Y allí me preguntan: ¿tú eres uno de esos que han fusilao a esos?
(Menos má que vi en el simenterio a unos pocos del Lugar y m’entró una miilla de ánimos, sabes).
Empezaron.., uno que tenía unas tres flechas blancas en el borde…un jefe de senturia sería:
-¿Qué hasen estos aquí?
-Po que estaban asomaos divirtiéndose viendo…( los fusilamientos)
-Ah, sí.
-¡Vengan pá cá, uno a uno!
Los registraban, casi siempre se llevaba una navailla, de aquellas de tres gordas, se la quitaban y ,chiquillo, un par de galletas, unas pocas de galletas, pero ¡¡unas pocas!!
Venga otro … y otro. Y yo allí sentao en una piedra, chorreando…
-Hemos traio también a un niño. Aquí está.
-Ven pá cá.
Me pusieron en la fila; oyes, ¡ no me pegaron!, me quitaron la navailla.
Al final:
-Bueno, ¿estos qué vamos a hacer con ellos?
-A éstos le pegamos un tiro a cá uno y que se queen ahí.
La familia misma de los fusilaoos vían que… desían: “ estos que nos ayuen y se vayan.
Y dise el de las flechas:
-No, éstos se van a venir conmigo.
Mu llevaron al ayuntamiento, a los calabosos. Allí mu metieron y mu mandó llamar Andres Billoto que era alcalde…
Mandamos llamar a Marquitos aquel, que era jefe de falange:
“Ya no poemos haser ná, si fuera sío antes de los partes esos a Málaga, ya no hay remedio”.
“Ñeta, ¡¡que mu van a matar!!”
A los dos o tres días de estar allí, un sargento que tenía unas vendas, “el de las vendas,” aquel que fue bueno pá el pueblo, s’asomó por la ventanilla y
-¿Vosotros qué haséis aquí?
-Aquí mu han traío.
-Pero, ¡vamos a ver, qué ha pasao aquí!
Entró y ya le contaron ellos lo que había pasao y dío: “casi siempre pagan justos por pecadores. Yo daré una vueltesilla por aquí y veremos lo que se hase.”
Se fue… como pá orinar...; tardó otros dos o tres días…allí no venía nadie a ná. Apareció el sargento:
-¿Toavía estáis aquí? Venga, pá'rriba, pá el ayuntamiento, ( no pá fuera, no a la calle)
-¿Qué es lo que hasíais asomaos allí?
-Tú, (al niño, Miguel) estabas allí, ¿no?
-Yo salía de mi casa y unos falangistas me llamaron pá que yo diera los que había allí asomaos y yo no había visto a nadie.
A otro: ¿Ud. qué hasía allí?
-Yo ná...; es que encartó que a los que pillaron ninguno estaba asomao. Estaban allí Santiago tomando el sol. Frasquito Péres, que tenía unos guarrillos y un braso quebrao. Antonio Lili que estaba casi siego y vivía allí con su muer. Bastián Peres que había ío a trabar la yegua a la calle Atrás…
-Estas cosas, cuando pasa algo así, se va a algún sitio, al Ayuntamiento, a ver si hay que auxiliar a alguno, comenta el sargento.
-Es que no estábamos asomaos.
- Bueno, se vais cá uno a vuestra casa, se laváis la cara un poquillo y en misa- porque era domingo- ¡¡ sus quiero ver a tós, dándole grasias a Dios!!
Y ¡tuve (Miguel) que ir a misa! Yo no hasía ná má que ponerme delante del sargento cuando lo ví en la ilesia…pá que me viera…,él ni s’acordaba que había dicho aquello.
Hasta la navailla me la devolvieron.
¡¡Ahora que pasemos 4 ó 5 días allí buenos!!

Transacripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: El Mamino

Se crió en Lo Morfi y de ahí sacó la afisión a la casería. Era uno de los meores casaores, pero un poco infelís, hasían de él lo que querían… Era demasiao bueno…
Estábamos (Miguel) en la cola pá cobrar el desempleo nasional, en Málaga, estaba detrás mía y llegan dos del Lugar y disen: “hemos estao en el sindicato pá sellar y están preguntando a tó el que llega la edá.
-“Iiia, entonses, -dise el Mamino-… y ¡ yo no sé la edá que tengo!”
-¿Tú no sabes la edá que tienes?
- No, que no la sé
-Pues yo sé la edá que tienes: 47 años. (Era un año má chico que yo)
Al ratillo:
- “47 m’has dicho, ¿no?
Bueno, cobramos y vamos a sellar y luego no preguntaron la edá siquiera.
Y cuando al rato me dise:
¿Cuántos me diistes que eran?”… Ya no se acordaba.

Una ves tenía un guarrillo pá matá – contaba Miguel el de Juan Losano- y lo llamó pá la matansa, pero hasía falta otro.
-Bueno, llamamos a Bastianillo el Mono, que vivía enfrente.
-No, a ese no, que se lo pidió a mi mujer y tengo yo que matarlo.
-Ya lo creo, vas tú a haserle caso a esas tonterías. Y se le llamó.
Cuando terminó de arreglar el guarro le cortó los solomillos y le dise al muer:
-Toma y lleva esto ancá Bastian.
-Pero, chiquillo, no lo ibas a matá
-Hombre, ¡tiene un niño chico!
Y le mandó lo meor del guarro.

Transacripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: BASTIAN EL PEPITÁN

Antoñico el Herraor venía de Málaga ca ves má gordo. Los primeros días de las vacasiones lo pasaba mu mal, porque por donde iba: “¡Iiia, iiia!, Antoñico, qué culo”. (El, pasado el tiempo, lo recordaba complaciente).
Bueno, pues Bastián desía:
“Dise su ente que con el muchacho ese no saben qu’haser pá que no engorde… que lo manden a mi casa y a la semana está como los gatos de..., vamos que baa la calle agarrao a la paré…, seguro que perdía quilos.

También se contaba que tan poco acostumbraos estaban a tomar huevos,- porque los de sus gallinas lo vendían pá comprar el pan-, que un día que estaba uno de los chaveas malillo le dieron uno cosío, duro y
-Papá, ¿el hueso se l’echo al perro?..Enseñándole la yema.
Y que la olla diaria tenía tan pocos garbansos que había que quitarse la chaqueta y tirase de cabeza pá coer uno.

Había mucha ente pidiendo y Bastián había venío del campo, s`había moao y, como no tenía ropilla pá cambiarse, se quitó la ropa moá y se puso un vestío de la muer. Se sentó a la candelilla, en la chimenea, que se vía desde la puerta, el hombre allí, estaba allí calentándose…llegó uno pidiendo que era mu porfiao:
-Perdona, hermano, aunque sea un coscurrillo de pan… déme Vd. algo., déme Vd. algo Y venga, y venga…
-El ama no está...
Bastián no desía ná má:
- el ama no está… que el ama no está…
Pero el hombre como lo vió con el vestío:
-No me diga que el ama no está, que la estoy viendo yo, que no me quiera dar ná, eso ya es otra cosa.
-Oyes, ¿¡qué el ama está?!-,
Se levantó el vestío:
¡¡ Entonces soy el amo o el ama!!

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Juan Garrancha Un negociante de primera

Tenía una mula mu buena y en tiempo del estraperlo se podía buscar la vía bien con ella...; pero él la tenía arando siempre en el Alcaire y él dando un jornal.
Le desían a la muer:
- Mira que tu marío, tiene una bestia buena y trabajando así, parriba y pabao, ganaría má que trabajando un jornal.
-Sí, si, pero este hombre yo no sé lo que pensará…
Y una noche le dise:
- Parece mentira, toa la ente me lo dise y…¡ yo que lo veo!… Con esa mula tan buena que tienes y no erescapás de menearla… no erescapás ná má de ir a dar un jornal al Alcaire.
- Pó de aquí palante la vas a menear tú a ver si…

Luego, después, traía pañetillas de leña, carguillas de leña seca pá las viudas, pá Concha la Alcoholao pá el negocio. Total: llegó a la casa de Ramón el Herrero- estaban allí los padres-.
-¿Maestro, se quea Vd. con esta carguilla de leña?
-Ana, ¿mu hace falta leña?
-Sí.
Sale el maestro a verla y le dise:
-¿Cuánto quiere Vd. por la leña?
-Dos duros.
Se cuela pá entro y le dise:
-Bien, descárguela
Y a la muer:
-Ana, dale a ese hombre diez pesetas.
-¡Eh!, por diez pesetas lo mismo que la he descaigao, la caigo.

Le ofrecieron 4.000 rales por la mula y le dieron 1.000 pesetas:
* ¡Por mil pesetas!... la mula no sale de su casa.

Llevó un hermano una fanega trigo al molino Empedro. Apuntaban el nombre y lo pegaban en un papelillo al costal.
Pasaos má o menos días, cuando el hombre había dicho, pá traerse la harina fue él.
-Mire Vd. yo esto no se lo pueo dar. Aquí vino otro hombre con el trigo.
-Sí, pero ese hombre es mi hermano.
-¿Cómo se llama su hermano?
-Mi hermano se llama Bastian, Bastianico.
-¿Y los apellios?
-…ahora mismo no caigo yo, ¡hombre!.. pero Vd. ¿cómo se llama?
-Yo me llamo Juan Alvarez Delgado
-Su hermano se llamará igual.
-…¿Igual?, igual que chiste tiene…yo sé ná má que se llama Bastianico… y otra ves no me pasa a mí esto. Me lo traigo yo apuntaito en un papel.
-Pó yo la harina no se la doy.
Hasta que pasaron arrieros –entonces pasaban muchos arrieros- y les preguntó.
-Sí, sí, es su hermano.
Y ya le entregaron la harina.

Transacripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: La “recreación” del PC

Empesemos a trabajar mi primo y yo (Antonio) con aquello de las campanas del cura. Y ya no parábamos… Había un malestar en El Lugar: que si la campana gorda tenía una aleasión de plata… que eso era un robo. Diímos dos o tres cosas en dos o tres tabernas aquella tarde y al otro día tó El Lugar estaba encendío.

Nosotros actuábamos como si estuviéramos en el partido sin saber ná de él...
Por ejemplo. vino Franco a Málaga. Dieron camisas de falange a la ente. Perico el de la Miel se la gastó segando a estajo. Frasquito, el guarda los Portales, (pero ese era de derechas… y bueno Pedro también) venía con la camisa puesta pá ir a Málaga, que salía el autobús de la puerta de la Boeguilla. Venía también otro mu trajeaete pá ir a Málaga y le dise Antonio Colores: “chiquillo, tu vas a ir a Málaga a resibi a Franco con el hambre que habeis paso, que a tu madre la pelaron”…”Me cago en la hostia, que yo iba por gusto de ver Málaga y me vais a volver…” y se volvió y no fue. Y otros má que se volvieron...
Siempre andábamos trapicheando y me dise mi primo: “Esto hay que buscar de enrolarse en el partido comunista, porque así, independientemente, no se alcansa ná. Y alcansó que en la Buena Sombra había algo y a través de uno que se llamaba el Nani, que luego desaparesió y reaparesió en el homenaje a Pepillo. – Yo lo tuve encerrao (Juan) en Madrid y haciendo encuestas pá alimentarlo y él se iba de puticlubs-.
Entramos en el PC (Antonio) mi primo y yo por mediasión del Nani y a los pocos días Miguel y Agustín Guerrero que hablaba chapurreao. Luego, después hubo una promosión, la promosión Lenin, y entró mucha ente. Y a mi algunos no me gustaban… y me salió así… Me hisieron responsable, mandamás, de tres sélulas y me tocaron dos de los que no me gustaban.
Yo tenía que haser reuniones con frecuencia pá recabar dinero pá fiansas y echar ente a la calle. Teníamos que simular amistades, un trato o cosa así, conversasiones corrientes, en la taberna.
Una vez íbamos a tener una en la cámara de Cañá y asomó Pepe, el socio de Frasquito, y ahí queó la cosa… ¡ahí queó la cosa!..
Yo llevaba aquello como un reloj, pero mi primo, responsable del resto, nunca tenía una gorda, porque no se preocupaba por cobrar… ¡me cago en la mar!
Las familias nuestras creían que tenían la culpa los estudiantes del Lugar: Antonio Domínguez y Juan el Ingeniero… ellos tenían su ideología. Además como pregonaban mucho estuvieron preocupados…pero no sabían ná de lo nuestro.
Pepillo entró por Málaga. Él nos orientaba por aquí, por allí…
Otro que aprovechemos fuiste tú (Antonio el del Estanco). Yo creo que no fuiste del Partido, pero sabías mucho. Cuando venías al Lugar, pá sacar dinero a la ente, porque siempre estábamos faltos de dinero pá echar presos a la calle bao fiansa, te aprovechábamos pá llevarlo a Madrí. Nos dieron dinero Bastian Caldera, Paquillo Perche, D. José…
La declarasión de la Habana,¡¡¡ no la escuchemos veces!!! Juan Colores se la trao de Alemania… y los discursos de Fidel Castro de hasta 5 ó 6 horas seguías…Una noche que cayó una tormenta escuchemos a Paco Ibáñez cuando cantó “Olivareros Altivos”.

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Personalidades de El Lugar Salvaor el de Las Parras (continuación)

Fueron a escaldar. Iba su hermano Pepe, que era sapatero, pero iba al campo de ves en cuando. Pepe se pegó a Miguel Cascales, iban hablando, hablando. .. Salvaor estaba retiraillo y le dise: “Pepitooo, Pepitooo… ¡qué pongas a Miguel al corriente de toas las cosillas de la casa, hombre!”
Contaba las cosas de su padre que era algo redicho: cuando había cola en Las Parras Vieas las mueres se ponían a haser la ruea mientras esperaban. Entró Pepe al dormitorio y le dío ¿”Pepito, quien son esas perdularias?

Dispusieron los íos que aprendiera a leer y escribir. Los números l’entraban bien los primeros:
-uno.
-¡uno!;
-dos
-¡dos!;
-tres
-¡tres!
Y así hasta el 7, que s’atrancaba, ná, que no…que no. Y le desían “pero si el 7 es como otro número cualquiera, Papá...
“El 7 es un cañón. Ñeta… ¡un tiro que le peguen!...¡¡Yo no le doy apaño a este almapuñetera!!

(De su yerno Matías)
Estaba Salvaor unas ves en Lajuentabao para ir a Málaga.
Lo cogió Bastián Morrongo y llevaba prisa y empesó a correr mucho y Salvaor, asustao, se cogía, se renganchaba a los asientos y lo miraba… hasta que le dise:
“Bastián, chiquillo, tiene que tener los ojillos mu grandes el que vea subirme otra ves contigo.”
Salvaor, un día que Bastian Gallito estaba apuntándole a lo que a él le paresían unos pájaros raros, que volaban hacia Frentelasparras, y eran unas gallinas guineas. Entonses Salvaor lo vió y le pegaba voses:
“¡¡Gallitooo, Gallitooo, no dispares, … que son aves de corral.!!”

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Personaladades de El Lugar. Salvaor el de Las Parra

Iba Salvaor por el mercao central, los alreeores, por Felis Saens, que había munchas putillas y se le pegó una:
-Abuelo, abuelo, ¿echamos un polvito?
-Presisamente acabo d´echarlo en mi casa.

Lo hisieron barrendero, y lo que pasa, el primer día barrió to lo que le dió tiempo.
El capatás:
-Lo ha hecho Vd. mu bien. Mañana haga Vd. el favor, esa calle colindante también.
Y la barrió también.
Al otro día otra calle. Era por la plasa toros, hasia El Palo. Al otro día le encomienda otra.
Salvaor que le dise al capatás:
-¡Bueno, hombre, m´han dicho que en Almería hay calles por barrer también!

Le dieron su uniforme, con gorrilla asul y tó. Un día lo veo (Miguel):
-Vamos a tomar unas copillas.
-Ah, no, tengo el tiempo justillo para llegar al trabao.
-¡No t´he visto con el uniforme!
-¡¡Po si quieres te mando un par de retratos!!
A los má o menos días lo veo otras ves y llevaba la gorrilla y me dise:
-¡¡Mírame bien, hombre, y jártate de verme!!

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Juan Galán

Unas ves le dío Ibalto a Juan Galán:
-He hecho una cubierta, de esparto, -porque Juan Galán se dedicaba a haser cubiertas de esparto-, una cubierta meor que las que tú hases
-¿Meor que las mías?
-¡Meor que las tuyas!. ¿Las quieres ver? –Eso fue en el mataero, yo (Miguel) estaba allí de obras-; ahora las vas a ver.
Fue a su casa y trao las cubiertas.
Juan Galán:
“Ah, muy bien hechas que están, pero, como estás mu sordo y no me escuchas, te digo:
“Ibalto, Ibaltillo, Ibaltón...” y este se meaba de risa… Y eso que cuando escuchaba que le desían Ibalto se peleaba con el que fuera.

Era Ibalto mu exagerao. Tenía una taberna, allí, en El Calvario y estaban hablando de asetunas, de asetunas en agua:
-Hay que ver las primeras lo buenas que están… y salta Ibalto –estaba comiendo él y su muer-:
“Las asetunas no hay nadie que le guste como a nosotros. Dies o dose fanegas en agua tos los años.
La muer le pegó un tironaso a la olla y:
“¡ Ná menos!,...comemos algunas porque mi papá me da una ollilla!

Le pasó un camión porsima y no le pasó ná: un botón del chaleco se le partió. Lo había tirao el mulo, que se espantó, y cayó atravesao en la carretera y le pasó el pegaso porsima y él desía:
-Me pasaron las cuatro rueas porsima
-Las cuatro no pué ser. Te pasarían la d´adelante y la d´atrás
-No, no, las ¡cuatro! Yo tenga la ventaa de que me hincho y… no digo un camión, ¡una planchadora de esas!... y no me pasa ná…Yo salí limpiándome el polvo
El chofer, tó apurao, me dise:
-¿L´ha pasao algo?
-A mí ná.

Una ves (Juan Marin dixit) estaba Juan Galan queándose:
“¡Ayy, no haseis caso d’uno, que sus’ e criao y no haseis caso del padre… a once!”…-Ya ves, estaban enmayaos- y le dise uno d’ellos:
“Sí, sí, como tu mus’as criao, crío yo un regimiento: ¡¡encueros, escalsos y enmayaos!!”

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Escenas tras la toma del pueblo

Cuando entraron las tropas de Franco en El Lugar no prendieron a nadie. Desde luego había poca gente,… los cuatro de derechas, todos se habían ido: Unos temiéndole a los que había, otros a los que llegaban.
Al subir por la verea del molino había cartillas de El Centro rajás…color rosa las tapas, las dejaban en el Centro para cotisar una gorda…estaban rotas muchísimas.
Alguien cayó en la cuenta que aquello delataría, porque también era pecado pertenecer a El Centro…
Tenían en las puertas de toas las casas media cuartilla clavada con chinchetas que resaban: “Hay que respetar esta casa por ser personas de orden”
Y es que no prendieron a nadie. La gente decía: “Ya veremos, esto es hasiendo una llamá”
El comandante de puesto, el sargento de las Vendas, por las que llevaba en los pantalones, como los regulares, desía: ¡“Y es que los fasistas no son tan malos, ahora, cuando yo me vaya, os enterareis”!
A los dos meses se fue y vino Aguado, algo roete, de familia de rojos y el cabo Hernández, eran apañaos y la cosa no fue muy mal…Entonces alguien los denunció por que no hacían justicia… tal y cual, y se los llevaron al cuartel de la Falange que estaba en la casa de Agustín Colita, que tenía un atravesaño en el cuerpo casa, una lazá de hierro para colgar la romana pá pesar y los colgaron de allí, atados de las patas, le arrearon castaña. A uno menos que otro, porque era hermano del alcalde.

Transcripción: Luis Torremocha